20.1.08

Undécimo

-XI-

Treinta radios se unen en el centro;
gracias al agujero podemos usar la rueda.
El barro se modela en forma de vasija;
gracias al hueco puede usarse la copa.
Se levantan muros en toda la tierra;
gracias a la puertas se puede usar la casa.
Así pues, la riqueza proviene de lo que existe,
pero lo valioso proviene de lo que no existe.


-XI-

Treinta radios convergen en un solo centro;
Del agujero del centro depende el uso del carro.
Hacemos una vasija de un trozo de arcilla;
es el espacio vacío de su interior el que le da su utilidad.
Construimos puertas y ventanas para una habitación;
pero son estos espacios vacíos los que la hacen habitable.
Así, mientras que lo tangible tiene ventajas,
es lo intangible de donde proviene lo útil.


-XI-

Treinta radios convergen en el centro de una rueda,
pero es su vacío
lo que hace útil al carro.
Se moldea la arcilla para hacer la vasija,

pero de su vacío
depende el uso de la vasija.
Se abren puertas y ventanas
en los muros de una casa,
y es el vacío lo que permite habitarla.

En el ser centramos nuestro interés,
pero del no-ser depende la utilidad.


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19.1.08

Duodécimo

-XII-

Demasiado color ciega el ojo,
demasiado ruido ensordece el oído,
demasiado condimento embota el paladar,
demasiado jugar dispersa la mente,
demasiado deseo entristece el corazón.
El sabio provee para satisfacer las necesidades, no los sentidos;
abandona la sensación y se concentra en la sustancia.


-XII-

Los cinco colores ciegan el ojo.
Las cinco notas ensordecen el oído.
Los cinco sabores empalagan el paladar.
La carrera y la caza enloquecen la mente.
Los objetos preciosos tientan al hombre a hacer el mal.
Por eso, el Sabio cuida del vientre, y no del ojo.
Prefiere lo que está dentro a lo que está afuera.


-XII-

Los cinco colores ciegan al hombre.
Los cinco sonidos ensordecen al hombre.

Los cinco sabores embotan al hombre.

La carrera y la caza ofuscan al hombre.
Los tesoros corrompen al hombre.

Por eso, el sabio atiende al vientre y no al ojo.
Por eso, rechaza esto y prefiere aquello.



18.1.08

Décimotercero

-XIII-

Los santos decían:
"Alabanzas y culpas causan ansiedad;
el objeto de la esperanza y el miedo está en tu interior".
"Alabanzas y culpas causan ansiedad"
Puesto que esperas o temes recibirlas o perderlas.
"El objeto de la esperanza y el miedo está en tu interior"
Pues, sin un Ego, no pueden afectarte la fortuna o el desastre.
Por tanto:
El que observa al Mundo como se observa a sí mismo
es capaz de controlar el Mundo;
pero el que ama al Mundo como se ama a sí mismo
es capaz de dirigir el Mundo.


-XIII-

"Acoge la desgracia como agradable sorpresa,
y estima la calamidad como a tu propio cuerpo."
¿Por qué debemos "acoger la desgracia como agradable sorpresa"?
Porque un estado humilde es un favor:
caer en él es una agradable sorpresa,
¡y también la es el remontarlo!
Por ello, debemos "acoger la desgracia como agradable sorpresa".
¿Por qué debemos "estimar la calamidad como a nuestro propio cuerpo"?
Porque nuestro cuerpo es la fuente misma de nuestras calamidades.
Si no tuviéramos cuerpo, ¿qué desgracias nos podrían suceder?
Así pues, sólo quien está dispuesto a entregar su cuerpo para
salvar al mundo merece que se le confíe el mundo.
Sólo aquel que pueda hacerlo con amor es merecedor
de ser administrador del mundo.


-XIII-

El favor y la desgracia inquietan por igual.
La fortuna es un gran dolor como nuestro cuerpo.
¿Qué quiere decir: favor y desgracia inquietan por igual ?

El favor eleva y la desgracia abate.
Conseguir el favor es la inquietud.
Perderlo es la inquietud.

Este es el sentido de «favor y desgracia inquietan por igual»
¿Qué quiere decir: la fortuna es un gran dolor como nuestro cuerpo?
La causa por la que padezco dolor es mi propio cuerpo.
Si no lo tuviese,
¿qué dolor podría sentir?
Por esto, quien estime al mundo igual a la fortuna de
su propio cuerpo, puede gobernar el mundo.
Quien ame al mundo como a su propio cuerpo,
se le puede confiar el mundo.


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17.1.08

Décimocuarto

-XIV-

Lo que se mira pero no puede ser visto está más allá de la forma;
lo que se escucha pero no puede ser oído está más allá del sonido;
lo que se agarra pero no puede ser tocado está más allá del alcance;
son cosas tan profundas que evaden la definición,
y pasan a ser un misterio.
En su ascenso no hay luz, en su caída no hay oscuridad,
un hilo continuo más allá de la descripción,
perfilando lo que no puede existir,
su forma es no-forma,
su imagen es ninguna,
su nombre es misterio,
afrontándolo, no tiene rostro,
siguiéndolo, no tiene espalda.
Comprende el pasado, pero atiende el presente;
de este modo se conoce la continuidad del Tao,
el cual es su esencia.


-XIV-

¡Míralo, pero no puedes verlo!
Su nombre es Sin-Forma.
¡Escúchalo, pero no puedes oírlo!
Su nombre es Inaudible.
¡Agarra lo, pero no puedes atraparlo!
Su nombre es Incorpóreo.
Estos tres atributos son insondables; por ello, se funden en uno.
Su parte superior no es luminosa: su parte inferior no es oscura.
Continuamente fluye lo Innombrable,
hasta que retorna al más allá del reino de las cosas.
La llamamos la Forma sin forma, la Imagen sin imágene.
Lo llamamos lo indefinible y lo inimaginable.
¡Dale la cara y no verás su rostro!
¡Síguelo y no verás su espalda!
Pero, provisto del Tao inmemorial,
puedes manejar las realidades del presente.
Conocer los orígenes es iniciarse en el Tao.


-XIV-

Se le llama invisible porque mirándole no se le ve.
Se le llama inaudible porque escuchándole no se le oye.
Se le llama impalpable porque tocándole no se le siente.
Estos tres estados son inescrutables
y se confunden en uno solo.
En lo alto no es luminoso, en lo bajo no es oscuro.

Es eterno y no puede ser nombrado,
retorna al no-ser de las cosas.
Es la forma sin forma
y la imagen sin imagen.
Es lo confuso e inasible.
De frente no ves su rostro por detrás no ves su espalda.
Quien es fiel al Tao antiguo
domina la existencia actual.
Quien conoce el primitivo origen
posee la esencia del Tao.


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16.1.08

Décimoquinto

-XV-

Los antiguos maestros poseían sutil sabiduría

y profundo conocimiento

a tal grado que nadie podía entenderlos.

Tan solo porque no podían ser entendidos

me esfuerzo en ofrecer una imagen:

Eran prudentes como el que cruza un río en invierno.

Irresolutos como aquel que está rodeado de peligros.

Reservados como los huéspedes.

Desprendidos, como el hielo que está por derretirse.

Auténticos, como trozos de madera no trabajada.

Amplios como los valles.

Mezclándose libremente con el agua turbia.

¿Quién puede recostarse en un lugar fangoso?

Este lugar se aclara quedándose quieto.

¿Quién puede mantener su calma por mucho tiempo?

Actuando, la paz vuelve a la vida.

Quien abraza el Tao no desea estar lleno.

Precisamente porque nunca está lleno.



-XV-

Los sabios antiguos poseían una sabiduría sutil y un entendimiento profundo.
Tan profundo, que era difícil entenderlos.
Y porque era difícil entenderlos debe describírseles en la siguiente forma:
Cautelosos, cual si atravesaran un río helado.
Prudentes, como si temieran peligros de todos lados.
Indiferentes como un extraño.
Débiles, como hielo que comienza a fundirse.
Puros, como un trozo de madera a punto de ser esculpido.
Adaptables, como el agua.
Vacíos, como un valle.


-XV-

Los sabios perfectos de la antigüedad eran tan sutiles, agudos y

profundos que no podían ser conocidos.

Puesto que no podían ser conocidos, sólo se puede intentar describirlos:

Eran prudentes, como quien cruza un arroyo en invierno;

cautos, como quien teme a sus vecinos por todos lados;reservados,

como un huésped; inconstantes, como el hielo que se funde;

compactos, como un tronco de madera; amplios, como un valle;

confusos, como el agua turbia.

¿Quién puede, en la quietud, pasar lentamente de lo turbio a la claridad?

¿Quién puede, en el movimiento, pasar lentamente de la calma a la acción?

Quien sigue este Tao no anhela la abundancia.

Por no estar colmado puede ser humilde,

eludir lo vulgar y alcanzar la plenitud.


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15.1.08

Décimosexto.

-XVI-

Vacía tu Ego completamente;
abraza la paz perfecta.
El Mundo se mueve y gira;
obsérvalo regresar a la quietud.
Todas las cosas que florecen regresarán a su origen.
Este regreso es pacífico;
es el camino de la Naturaleza,
eternamente decayendo y renovándose.
Comprender esto trae la iluminación,
ignorar esto lleva a la miseria.
Aquel que comprende el camino
de la Naturaleza llega a apreciarlo todo;
apreciándolo todo, se convierte en imparcial;
siendo imparcial, se convierte en magnánimo;
siendo magnánimo, se convierte en parte de la Naturaleza;
siendo parte de la Naturaleza, se hace uno con el Tao;
siendo uno con el Tao, se alcanza la inmortalidad:
Piensa que el cuerpo perecerá, el Tao no.


-XVI-

Alcanza el supremo Vacío.
Abraza la paz interior con corazón decidido.
Cuando todas las cosas se agitan a la vez,
sólo contemplo el Retorno.
Para florecer como lo hacen, cada una de ellas retornará a su raíz.
Retornar a su raíz es encontrar paz.
Encontrar paz es realizar el propio destino.
Realizar el propio destino es ser eterno.
A conocer lo Eterno se le llama Visión.
Si no se conoce lo Eterno, se sume uno ciegamente en la desgracia.
Si se conoce lo Eterno, todo se puede comprender y abarcar.
Si se puede comprender y abarcar todo, se es capaz de hacer justicia.
Ser justo es ser como un rey; ser como un rey es ser como el cielo.
Ser como el cielo es ser uno con el Tao;
ser uno con el Tao es permanecer para siempre.
Alguien así estará a salvo y entero,
incluso tras la desintegración de su cuerpo.


-XVI-

Alcanza la total vacuidad para conservar la paz.
De la aparición bulliciosa de todas las cosas,
contempla su retorno.
Todos los seres crecen agitadamente,
pero luego, cada una vuelve a su raíz.
Volver a su raíz es hallar el reposo.
Reposar es volver a su destino.
Volver a su destino es conocer la eternidad.
Conocer la eternidad es ser iluminado.
Quien no conoce la eternidad
camina ciegamente a su desgracia.
Quien conoce la eternidad da cabida a todos.
Quien da cabida a todos es grandioso.
Quien es grandioso es celestial.
Quien es celestial es como Tao
Quien es como el Tao es perdurable.
Aunque su vida se extinga, no perece.


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14.1.08

Décimoséptimo.

-XVII-

Los mejores gobernantes son apenas conocidos por sus vasallos;
los siguientes son amados y alabados;
los siguientes son temidos;
los siguientes despreciados:
No tienen fe en sus vasallos,
por tanto, sus vasallos tampoco tienen fe en ellos.
Cuando el mejor gobernante alcanza su objetivo
sus vasallos lo celebran como si fuese el objetivo de ellos mismos.


-XVII-

El mejor gobernante es aquel de cuya existencia la gente apenas se entera.
Después viene aquel al que se le ama y alaba.
A continuación, aquel al que se teme.
Por último, aquel al que se desprecia y desafía.
Si eres desconfiado, otros desconfiarán de ti.
El Sabio pasa desapercibido y ahorra las palabras.
Cuando su tarea ha sido cumplida y las cosas han sido acabadas,
todo el mundo dice: "¡Somos nosotros los que las hemos hecho!"


-XVII-

El gran gobernante pasa inadvertido por el pueblo.
A éste sucede el que es amado y elogiado por el pueblo.
Después, el que es temido.
Y finalmente, el despreciado.
Si no hay una confianza total,
se obtiene la desconfianza.
El gran gobernante practica el no-hacer
y así, a la obra acabada sigue el éxito.
Entonces, el pueblo cree vivir según su propia ley.


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13.1.08

Décimoctavo.

-XVIII-

Cuando el Tao se olvida
Deber y Justicia degeneran;
entonces, la sabiduría y la sagacidad
se pierden bajo la hipocresía.
Cuando se deshacen las relaciones familiares
el respeto y la devoción degeneran;
cuando una nación cae en el caos
han de nacer la Lealtad y el Patriotismo.


-XVIII-

Cuando se abandonó el Gran Tao,
apareció la Benevolencia y la Justicia.
Cuando surgió la inteligencia y la astucia,
aparecieron los grandes hipócritas.
Cuando los seis parentescos perdieron su armonía,
aparecieron la piedad filial y el amor paterno.
Cuando la oscuridad y el desorden empezaron a reinar en un país,
aparecieron los funcionarios leales.


XVIII

Cuando se pierde el gran SENTIDO,

aparecen la Moralidad y el Deber.

Cuando la inteligencia y el conocimiento prosperan,

surgen las grandes mentiras.

Cuando nace el desacuerdo entre parientes,

aparecen el deber filiar y el amor.

Cuando la confusión se expande por el estado,

surgen los leales funcionarios.



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12.1.08

Décimonoveno.

-XIX-

Si pudiésemos abandonar la sabiduría y la sagacidad
la gente podría disfrutar el ser todos iguales;
si pudiésemos abandonar el deber y la justicia
todo podría basarse en las relaciones de amor o amistad;
si pudiésemos abandonar el artificio y el provecho
la corrupción y el robo podrían desaparecer.
Aún así, semejantes remedios solo tratarían los síntomas
por tanto son inadecuados.
La gente necesita remedios personales:
Revela tu auténtico yo,
abraza tu naturaleza original,
abandona tu propio interés,
controla tu deseo.


-XIX-

Renuncia a la sabiduría, abandona el ingenio,
y la gente saldrá ganando con creces.
Renuncia a la benevolencia, abandona la justicia ,
y la gente volverá a sus sentimientos naturales.
Renuncia a la astucia, abandona la agudeza,
y los ladrones y malhechores dejarán de existir.
Estos son los tres surcos del Tao,
y no son suficientes en sí mismos.
Por ello, han de subordinarse a un Principio superior:
¡Ve lo Simple y abraza lo Primordial!
¡Disminuye el yo y modera los deseos!


XIX

Olvidaos de la sanidad, acabad con el conocimiento
y el pueblo saldrá ganando con creces.
Rechazad la moralidad, acabad con el deber,
y el pueblo volverá al deber filial y al amor.
Libraos dela astucia, acabad con los beneficios,
y dejará de haber ladrones y malhechores.
En estos tres asuntos no bastan las bellas apariencias.
Por eso, ¡Procurad que los hombres tengan algo a que atenerse!
¡Mostrad sencillez, cuidad la sinceridad!
¡Reducid el egoísmo, moderad los deseos!
¡Renunciad a la erudición!
Así os liberaréis de toda preocupación.


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11.1.08

Vigésimo.

-XX-

No conozco nada y nada me preocupa.
No veo diferencia entre sí y no.
No veo diferencia entre bien y mal.
No temo aquello que la gente teme en la noche.
La gente está feliz como en una fiesta suntuosa
o jugando en el campo en primavera;
pero yo permanezco tranquilo y vagabundeando,
como un recién nacido antes de aprender a sonreír,
solitario, sin hogar.
La gente tiene lo suficiente y para compartir,
pero yo no poseo nada,
y mi corazón es ignorante,
turbio y ensombrecido.
La gente está radiante y segura,
mientras yo sigo ciego y confuso;
la gente es inteligente y sabia,
mientras permanezco torpe e ignorante,
sin objetivo, como una ola en la superficie del mar,
sujeto a nada.
La gente está ocupada con un propósito,
mientras sigo impractico y tosco.
Estoy aparte del resto de la gente
todavía sostenido por la Naturaleza.


-XX-

Cuando se abandona lo aprendido, desaparecen las contrariedades.
¿Qué diferencia hay entre "¡eh!" y "¡oh!"
¿Qué distinción puede hacerse entre "bueno" y "malo"?
¿He de temer lo que los demás temen?
¡Vaya tremendo sin sentido!
Todo el mundo está alegre y sonriente,
como si festejaran el sacrificio de un buey,
como si subieran al Pabellón de Primavera;
tan sólo yo permanezco tranquilo e impasible,
como un recién nacido que todavía no ha sonreído.
Sólo yo estoy desamparado,
como quien no tiene hogar al que volver.
Todo el mundo vive en la abundancia:
Sólo yo parezco no poseer nada.
¡Qué loco soy!
¡Qué mente más confusa tengo!
Todos son brillantes, ¡tan brillantes!
Sólo yo estoy oscuro, ¡tan oscuro!
Todos son agudos, ¡tan agudos!
Sólo yo estoy callado, ¡tan callado!
Suave como el océano,
sin propósitos como las ráfagas del vendaval.
Todo el mundo está encauzado en lo suyo,
sólo yo permanezco obstinado y marginal.
Pero en lo que soy más diferente a los demás
¡es en saber sustentarme de mi Madre!


-XX-

Suprime el estudio y no habrá preocupaciones.
¿Qué diferencia hay entre el sí y el no?
¿Qué diferencia hay entre el bien y el mal?
No es posible dejar de temer
lo que los hombres temen.
No es posible abarcar todo el saber.
Todo el mundo se enardece y disfruta,
como cuando se presencia un gran sacrificio,
o como cuando se sube a una torre en primavera.
Sólo yo quedo impasible,
como el recién nacido que aún no sabe sonreír.
Como quien no sabe adónde dirigirse,
como quien no tiene hogar.
Todo el mundo vive en la abundancia,
sólo yo parezco desprovisto.
Mi espíritu está turbado
como el de un ignorante.
Todo el mundo está esclarecido,
sólo yo estoy en tinieblas.
Todo el mundo resulta penetrante,
sólo yo soy torpe.
Como quien deriva en alta mar.
Todo el mundo tiene algo que hacer,
sólo yo soy un inútil.
Sólo yo soy diferente a todos los demás
porque aprecio a la Madre que me nutre.


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30.1.07

Vigésimoprimero.

-XXI-

La virtud se expresa siguiendo al Tao.
Tao es evasivo e intangible
pero expresa toda forma y sustancia;
Tao es oscuro y sutil
pero expresa toda la Naturaleza;
la Naturaleza no cambia,
pero expresa toda sensación.
Desde antes del conocimiento
el Tao ha expresado todas las cosas.
¿Cómo puedo saber?
Confiando en mis sentidos.


-XXI-

En la naturaleza de la Gran Virtud
se halla seguir al Tao y sólo al Tao.
Pero, ¿qué es el Tao?
Es Algo esquivo e impreciso.
¡Esquivo e impreciso!,
pero contiene en Su interior una Forma.
¡Esquivo e impreciso!,
pero contiene en Su interior una Sustancia.
¡Sombrío y oscuro!,
pero contiene en Su interior una Semilla de Vitalidad.
La Semilla de Vitalidad es muy real;
contiene en Su interior una Sinceridad inagotable.
A través de los tiempos, Su Nombre ha sido preservado
para recordar el Origen de todas las cosas.
¿Cómo conozco la naturaleza de todas las cosas en su Origen?
Por lo que está en mi interior.


-XXI-

La grandeza de toda virtud
reside en su fidelidad al Tao.
El Tao es algo confuso e intangible.
Es confuso e intangible, pero tiene formas.
Es confuso pero brillante porque abarca muchas cosas.
Es profundo y oscuro pero contiene una esencia.
Esta esencia es verdadera.
Desde los tiempos más remotos conserva invariable su nombre.
Es el origen de todos los seres.
¿Cómo conocer el origen de todos los seres?
Por esto mismo.


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29.1.07

Vigésimosegundo.

-XXII-

Acepta y serás completo,
inclínate y serás recto,
vacíate y quedarás lleno,
decae, y te renovarás,
desea, y conseguirás,
buscando la satisfacción quedas confuso.
El Sabio acepta el Mundo
como el Mundo acepta el Tao;
no se muestra a si mismo, y así es visto claramente,
no se justifica a si mismo, y por eso destaca,
no se empeña, y así realiza su obra,
no se glorifica, y por eso es excelso,
no busca la lucha, y por eso nadie lucha contra él.
Los Santos decían, "acepta y serás completo",
una vez completo, el Mundo es tu hogar.


XXII
Ceder es conservarse íntegro.
Doblarse es enderezarse.
Estar vacío es llenarse.
Consumirse es renovarse.
No tener nada es poseer.
Tener en abundancia es desorientarse.
Por lo tanto, el Sabio abraza el Uno
y se convierte en el modelo del mundo.
No se muestra,
y por eso es luminoso.
No se justifica,
y por eso tiene gran fama.
No se vanagloria de nada,
y por eso la gente le cree.
No se enorgullece,
y por eso es el que gobierna a los hombres.
No compite con nadie,
y por eso nadie en el mundo puede competir con él.
¿Acaso no es cierto que, como dicen los antiguos,
«ceder es conservarse íntegro»?
Así es como se conserva,
y el mundo le rinde homenaje.


XXII

Lo que esta a medias, será completado.
Lo que está torcido, enderezado.
Lo que está vacío, llenado.
Lo que está viejo, renovado.
Quien tiene poco, recibirá.
Quien tiene mucho, perderá.
Por eso, el Sabio
abraza la iluminación.
El mismo no pretende ser nadie, y brilla.
No se vanagloria, por ello acaba sus obras.
No da importancia a su persona y los otros lo realzan.
porque nadie en el mundo rivaliza con quien no compite.
Lo que dijeron los antiguos, por cierto, no son palabras vanas:
"Lo que está a medias, será completado"
Esto incluye la perfección auténtica.

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28.1.07

Vigésimotercero.

-XXIII-

La Naturaleza dice pocas palabras:
El viento fuerte no dura mucho,
la lluvia torrencial no cae durante mucho tiempo.
Si las palabras de la Naturaleza no permanecen
¿Por qué habrían de hacerlo las del Hombre?
Para seguir el Tao, conviértete en Tao; el Tao te aceptará.
Para dar virtud, conviértete en virtud; la virtud te aceptará.
Si pierdes con el Tao, la pérdida te aceptará.
Has de confiar para que confíen en ti.


-XXIII-


La Naturaleza dice pocas palabras.
Por eso un huracán no dura toda la mañana.
Un aguacero no dura todo el día.
¿De dónde proceden?
De la Naturaleza.
Ni siquiera las manifestaciones de la Naturaleza duran mucho,
¿cuánto menos, pues, el hombre?
Por consiguiente,
el que sigue el Tao se identifica con el Tao;
el que sigue la Virtud se identifica con la Virtud;
el que abandona el Tao se identifica con el abandono del Tao.
A aquel que se identifica con el Tao,
el Tao también está contento de acogerle.
A aquel que se identifica con la Virtud,
la Virtud también está contenta de acogerle.
A aquel que se identifica con el abandono,
el Abandono también está contento de acogerle.
El que no tiene suficiente fe
no será capaz de obtener la fe de los demás.


-XXIII-

Economizad las palabras y todo se hará solo.
Un ciclón no dura más de una mañana.
Ni el aguacero sobrepasa una jornada.
¿Quien los origina? El Cielo y la tierra.
Si ni siquiera Cielo y Tierra consiguen algo permanente,
¡Cómo podría lograrlo el ser humano!
Si comienzas tu obra conforme al SENTIDO
te fundirás con los que lo poseen,
si compartes la VIDA con quienes la tienen
y la pobreza con quienes son pobres.
Al ser uno, ellos y tú, en el SENTIDO,
alegremente irán a tu encuentro.
Al ser uno con ellos en la VIDA,
quienes la posean te recibirán con alegría.
Al ser uno con ellos en la pobreza,
también los pobres te recibirán con alegría.
Donde no hay bastante fe, no hay fe.


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27.1.07

Vigésimocuarto.

-XXIV-

Si te mantienes de puntillas no te mantienes mucho tiempo;
si das pasos demasiado largos no puedes caminar bien;
si te muestras a ti mismo no puedes ser bien visto;
si te auto justificas no puedes ser respetado;
si te halagas a ti mismo no puedes ser creído;
si te enorgulleces demasiado no puedes alcanzar la excelencia.
Todos estos comportamientos son excrecencias y tumores,
cosas desagradables evitadas por el virtuoso.


-XXIV-


El que se pone de puntillas no se sostiene con firmeza.
El que camina a grandes zancadas no llega lejos.
El que se exhibe no es luminoso.
El que se justifica a sí mismo no alcanza fama.
Al que se vanagloria nadie le cree.
El que se enorgullece de sí mismo no llega a ser jefe.
Para el Tao, estas cosas se llaman «las heces y las excrecencias de la Virtud»,
y son repugnantes.
Por eso el hombre del Tao las rechaza.


-XXIV-

Quien se pone de puntillas no se mantienen en pie.
Quien anda con las piernas arqueadas no puede avanzar.
Quien quiere ser brillante. No alcanza la iluminación.
Quien pretende ser alguien no lo será naturalmente.
Quien se vanagloria no realiza ninguna obra.
Quien se da importancia no se eleva.
Para el SENTIDO es como la basura, o como una úlcera purulenta,
y todas las criaturas lo odian.
Por eso, quien tiene el SENTIDO no se conduce así.

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26.1.07

Vigésimoquinto.

-XXV-

Antes de que existiese el Mundo estaba el Misterio:
Silencioso, sin fondo, solitario, inmutable,
en todas partes y siempre en movimiento,
la Madre del Mundo.
No conozco su nombre, por lo que le llamo Tao;
no conozco su límite, por lo que le llamo Infinito.
Siendo infinito, fluye para siempre,
fluyendo para siempre, vuelve a Sí Mismo.
Uno Mismo sigue el camino del Mundo;
el Mundo sigue el camino de la Naturaleza;
la Naturaleza sigue el camino del Tao;
el Tao es el Camino.
Tao es infinito, por tanto la Naturaleza es infinita,
por tanto el Mundo es infinito,
por tanto Uno Mismo es infinito.
Son cuatro Infinitos,
Y el Yo es uno de ellos.


-XXV-


Antes de que el Cielo y la Tierra existieran,
ya había algo nebuloso, silencioso, aislado,
solitario e inmutable, que gira eternamente sin cesar
y se puede considerar la Madre de todas las cosas.
No conozco su nombre y lo llamo Tao.
Si me obligan a darle un nombre, lo llamaría «Grande».
Ser grande significa extenderse en el espacio,
extenderse en el espacio significa llegar lejos,
llegar lejos significa volver al punto original.
Por eso, el Tao es grande,
el Cielo es grande,
la Tierra es grande,
el Soberano también es grande
Éstos son los Cuatro Grandes del universo,
y el Soberano es uno de ellos.
El Hombre sigue la ley de la Tierra;
la Tierra sigue la ley del Ciclo;
el Cielo sigue la ley del Tao;
el Tao sigue su propia ley.


-XXV-

Hay algo perfecto e indistinto.
Existía antes que el Cielo y la Tierra, silencioso, solitario.
Permanente único y estimulante.
Se mueve en círculo y no corre peligro.
Podríamos llamarlo la Madre del mundo.
Pero desconozco su nombre.
YO lo denomino SENTIDO.
Si me esfuerzo por designarlo, entonces digo; grande.
Grande significa estar en eterno movimiento.
El eterno movimiento significa alejarse.
Alejarse significa retornar.
Así es grande el SENTIDO, grande el Cielo, grande la Tierra,
y también el Hombre es grande.
Cuatro son las grandezas del universo,
y el Hombre es una de ellas.
El Hombre se guía por la tierra.
La Tierra se guía por el Cielo.
El Cielo se guía por el SENTIDO.

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25.1.07

Vigésimosexto.

-XXVI-

La gravedad es el origen de la ligereza,
la Calma, la dueña de la agitación.
Así pues, el que dirige una gran empresa
no debe actuar con ligereza o agitación.
Actuando a la ligera, pierde contacto con el Mundo,
actuando agitadamente, pierde contacto consigo mismo.
El sabio viaja todo el día sin perder el control;
rodeado de cosas deseables, permanece en calma y sin ataduras.


-XXVI-

Lo pesado es la raíz de lo ligero,
lo quieto domina a lo agitado.
Por eso, el Sabio viaja todo el día,
pero no se separa del carro de las Provisiones.
Aunque esté rodeado de honores y gloria,
vive en paz y pausadamente.
¿Cómo puede el rey con diez mil carros
obrar con ligereza en el imperio?
En la frivolidad, el Centro se pierde;
en la acción apresurada, se pierde el autodominio.


-XXVI-

Lo pesado es la raíz de lo ligero.
La quietud es más poderosa que la agitación.
El Sabio camina todo el día sin separarse de su pesado equipaje.
Aunque sean muchas las delicias ofrecidas a sus ojos,
permanece en su retiro, contento.
¡Cuanta mas atención deberá poner el señor del imperio
en la esfera terrestre de su persona!
Quien se toma las cosas a la ligera, pierde la raíz.
Quien se agita, pierde la soberanía.


24.1.07

Vigésimoséptimo.

-XXVII-

El buen viajero no deja huella que pueda seguirse,
el buen hablador no deja palabras que puedan ser cuestionadas,
el buen contable no deja cálculo sin comprobar,
el buen cerrajero no deja cerradura que pueda ser forzada,
el buen atador no deja nudo que pueda ser deshecho.
Así, el sabio cuida a todos los hombres
y no abandona a ninguno.
Acepta todo y no rechaza nada.
Atiende hasta el menor detalle.
Así el fuerte debe guiar al débil,
pues el débil es el material de donde hacer a los fuertes.
Si la guía no es respetada
o el material no es cuidado
se origina confusión, no importa cuan inteligente sea uno.
Esta es la esencia de la sutileza.


-XXVII-

Un buen corredor no deja huellas.
Un buen discurso no contiene errores que permitan atacarlo.
Un buen contable no necesita el ábaco.
Una puerta bien cerrada no necesita cerrojo,
y sin embargo no puede abrirse.
Un nudo bien hecho no necesita cuerda,
y sin embargo no puede deshacerse.
Por eso el Sabio sabe ayudar a las personas,
no rechaza a nadie.
Sabe conservar las cosas,
no rechaza nada.
A esto se le llama saber hacer uso de la Luz interior.
Por consiguiente, el hombre bueno es el maestro del malo.
Y el malo es la lección del bueno.
Aquel que no valora a su maestro ni ama su lección
va por el mal camino,
Por muy ilustrado que sea.
Éste es el secreto sutil.


-XXVII-

El buen caminante no deja huella.
El buen orador no necesita desmentir.
El que sabe calcular no necesita ábaco.
Quien sabe cerrar no precisa candado ni llaves,
y sin embargo, nadie puede abrir lo que él cierra.
Quien sabe atar no precisa cuerdas ni lazos,
y sin embargo, nadie puede desastar lo que ata.
El Sabio siempre conoce el modo de salvar a las personas;
por eso, no hay cosas viles para él.
A esto se le llama lucidez innata.
Así, los hombres buenos son los maestros de los menos buenos,
y éstos, la materia de aquellos.
Quien no estima a sus maestros,
así como quien no ama la materia de que dispone,
yerra gravemente, por mucho que sepa.
Este es el gran secreto.



22.1.07

Vigésimoctavo.

-XXVIII-

Conociendo lo masculino, y convirtiéndose en lo femenino,
se llega a ser la vía a través de la cual se mueve el Mundo,
estar unido a la virtud, y renacer de nuevo.
Conociendo la luz y convirtiéndose en la oscuridad,
uno se convierte en el Mundo,
llegando a ser la virtud, y volviendo al Tao.
Conociendo el honor y siendo humilde,
uno se convierte en el valle del Mundo,
llenándose de la virtud,
y siendo como un tronco no cortado.
Cuando el tronco es cortado se convierte en herramientas.
Usadas por el sabio, son poderosas;
así pues, un buen carpintero no desperdicia madera.


-XXVIII-

Quien tiene conciencia de lo Viril
pero se mantiene en lo Femenino
se convierte en la hondonada del mundo.
Siendo la hondonada del mundo,
posee la virtud eterna que nunca decae
y retorna a la inocencia de la primera infancia.
El que tiene conciencia de lo blanco
pero se mantiene en lo negro
se convierte en un modelo para el mundo.
Siendo el modelo del mundo,
posee la virtud eterna que nunca yerra
y retorna a la Nada Primordial.
El que conoce el honor y la gloria
pero se mantiene en la oscuridad,
se convierte en el valle del mundo.
Siendo el valle del mundo,
posee la eterna virtud que siempre basta
y retorna a la Sencillez Original.
Cuando la sencillez se diversifica,
se hacen con ella instrumentos útiles.
En manos del Sabio,
se convierten en funcionarios y magistrados.
Por eso el gran soberano no divide.


-XXVIII-

Quien conoce su virilidad y conserva su feminidad
es como el desfiladero del mundo.
No pierde la VIDA eterna, y se convierte de nuevo en niño.
Quien conoce su pureza y conserva su debilidad,
es un modelo para el mundo.
No pierde la VIDA eterna, y retorna a lo que aún no es.
Quien conoce la dignidad y conserva su humildad,
es el Valle del mundo.
Se conforma con la VIDA eterna, y vuelve a la simplicidad,
aparecen las personas "útiles".
El Sabio que la practica, ejerce autoridad sobre los funcionarios.
Y no precisa podas.


21.1.07

Vigésimonoveno.

-XXIX-

Aquellos que desean cambiar el Mundo
de acuerdo con sus deseos, nunca tienen éxito.
Al Mundo le da forma el Tao;
no puede darse forma a sí mismo.
Si alguien intenta darle forma, le daña;
si alguien intenta poseerle, le pierde.
Así pues:
A veces las cosas florecen, a veces no.
A veces la vida es dura, a veces es fácil.
A veces la gente es fuerte, a veces es débil.
A veces llegas a donde quieres ir, a veces te quedas en el camino.
Por ello el sabio no es extremo, extravagante o complaciente.


-XXIX-

Hay quienes pretenden conquistar el mundo
y hacer con él lo que quieran.
Veo que no lo lograrán.
Pues el mundo es un Recipiente Sagrado
que no se puede manipular.
Quien lo manipula lo estropea.
Quien lo agarra lo pierde.
Pues unas cosas van delante y otras van detrás.
Unas soplan con fuerza y otras, suavemente.
Unas son fuertes y otras son débiles.
Unas pueden romperse y otras, caer.
Por eso el Sabio evita el exceso,
evita la extravagancia,
evita el orgullo.


-XXIX-

He visto fracasar varios intentos de conquistar y manipular el mundo.
El mundo pertenece al Espíritu, por lo tanto, no debe ser manipulado.
Quien lo manipula, lo corrompe, quien pretende conservarlo, lo pierde.
Las cosas, ora preceden, ora siguen.
Algunas son como un soplo cálido, otras, como un viento frío.
Las cosas, ora son fuertes, ora débiles, oran flotan, ora se hunden.
Por eso, el Sabio evita todo exceso de cantidad,
todo exceso de medida y todo exceso de forma.



20.1.07

Trigésimo.

-XXX-

Los hombres poderosos no deben usar la violencia,
pues la violencia tiene la costumbre de retornar;
las zarzas crecen donde quiera que vaya un ejército,
y años de hambre siguen a una guerra.
Un general está bien advertido:
De que ha de hacer nada más que lo que indican sus órdenes,
no importa cuan fuerte sea su ejército;
de que ha de conseguir cumplir sus órdenes,
pero no la gloria o el sentirse orgulloso;
de hacer lo que dicta la necesidad,
pero no la sed de sangre;
pues, incluso la más poderosa fuerza decaerá con el tiempo,
y la violencia volverá en contra, y le destruirá.


-XXX-

El que quiera guiar a un soberano con el Tao
se opondrá a toda conquista realizada con el poder de las armas.
Pues las armas suelen volverse contra quien las usa.
Donde están los ejércitos sólo crecen espinas y zarzas.
La creación de un gran ejército
va seguida por años de miseria.
Por eso un buen general cumple su objetivo y se detiene.
No se atreve a confiar en el poder de las armas.
Cumple su objetivo y no se vanagloria de ello.
Cumple su objetivo y no se jacta de ello.
Cumple su objetivo y no se enorgullece de ello.
Cumple su objetivo como algo necesario pero lamentable.
Cumple su objetivo pero no ama la violencia.
Porque, tras alcanzar su plenitud, las cosas decaen.
Esta violencia sería contraria al Tao.
Y lo que es contrario al Tao pronto perece.


-XXX-

Aquel que ayuda al príncipe en el buen SENTIDO,
no violenta el mundo con las armas.
Sabe que toda acción recae sobre uno mismo.
Los ejércitos no dejan tras de sí más que zarzas y espinas.
La miseria sigue siempre a las batallas.
Por eso, el hombre valeroso persigue el desenlace, y nada más.
No intenta conquistar por la fuerza.
Desenlace, sin jactancias,
desenlace, sin celebraciones,
desenlace, sin orgullo,
desenlace, porque no queda más remedio,
desenlace, prescindiendo de violencia.


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